Crónicas a Contracorriente-
Por Lino.
Por ahí se ven unos cuantos librillos
del maistro, los cuales han sido un desmadre encontrarlos porque las
pinches librerías no los vuelve a pedir y las editoriales no los vuelven a
reeditar, por lo cual hay muchos libros ya inencontrables como "Crónica de
los Chorrocientos mil días del Barrio de Tepito: en donde se ve, cómo obrero,
ratero, prostituta, boxeador u comerciantes, juegan a las pipis y gañas, o sea,
en donde todos juntos comeremos chi-cha-rrón", "La casa de los
ajolotes", "Me llaman la chata Aguayo" -que presumo, lo
pude encontrar arrumbado en una librería de Donceles-, "Tepito"
-libro que de churro encontré en una librería de acá y que dice el maistro
que fue un libro que le encargó el presidente Putillo, para conocer la vida del
Barrio de Tepito y por el cual cobró una lanita allá mero en
Gobernación-, "Bye, Bye Tenochtitlan", "El regreso de Chin
Chin el Teporocho en la venganza de los jinetes justicieros" -que es un
libro muy chingón porque lo hizo con ilustraciones de los pintores del Arte
Acá-, "Sostenes San Jasmeo" y otros más que por el momento
no recuerdo.
La neta ojalá se animen a leer los libros del maistro porque son una chingonería de narración y un testimonio chido de la vida en el barrio. De esta onda pueden leer: "Quinceañera", "Noche de Califas"; más o menos "Pu", que es una novela súper fatalista y cruda, la cual no está escrita en la onda del barrio pero sí de los chavos de barrio cotorreando en los cines;"¡Pantaletas!"; "La tepiteada", hecha más o menos a la onda de La Ilíada, donde los chavos de los barrios de la Ciudad de México -La Merced, Tepito, La Candelaria y las colonias del Centro- se encuentran con las huestes de los dioses, de los encumbrados, de los ricos y los ojetes que habitan en Palacio Nacional; por supuesto, el ya aclamado y famoso "Chin Chin el teporocho" es inevitable. Por otro lado también pueden leer su trilogía política que consta de "El presidente entoloachado", una onda que cuenta las aventuras y peripecias de El Botudo Fito Quesadilla, Presidente de la República Tanpendecuerense que llegó a ser el primer Presidente que sacó al Pirrín de la silla y que entoloachado por su vieja, una tal María Jesusa, pasó a delegar sus decisiones a esta vieja rata y corrupta -ah chingaos, ¿pos apoco no les suena? ; "La Chachalaca, el Pelele y el Legítimo"; y ya por último, parodiando aquel cuento bien mamalón de Pitorrosas, digo... Monterroso:"Y cuando despertó, el Prinosaurio todavía estaba allí". Ay nanita la ranita. Y Bueno, ya por último -de este escrito y de la producción del Ramírez-, recientito: "Fantasmas", una crónica chingona de la Ciudad de México y su Centro Histórico: libro lleno de referencias históricas interesantes y cotorras, que tiene como contrapunto una historia nostálgica de los años mozos del maistro. Pues échenle un ojito a tan chingonsita literatura. Total, como dice el señor que aquí nos incumbe: ¡qué tanto es tantitito!
Y ya pa’ que se den un quemón, les dejo parte de una entrevista que le pude sacar al maistro hace un rato:
“Un día el editor de Grijalbo dice con "Y cuando despertó el Prinosaurio todavía estaba ahí": -oyes, Armando, pero esto no se entiende, esta frase-, le digo sí se entiende, léela bien, léela con los puntos y las comas como está. Pero es que como leen con frases, de acuerdo a su ortodoxia no entendía; entonces yo le dije: bueno, vamos a hacer una cosa: ¿la quieres leer o la leo en voz alta? y me dice: -no, tú léela- y yo órale, fíjate bien, lo voy a leer de acuerdo a como está la coma y comencé a leer y me dice: -estás haciendo trampa, estás haciendo trampa- y le digo ¿ya ves que sí se entiende? Pero no estamos acostumbrados a leer así. O sea, si dejo de puntuar es que a lo mejor se está hablando de corridito, por ejemplo, como el monólogo de Bloom, de sesenta u ochenta páginas, que no lleva ningún punto ni una coma: así es como el pensamiento fluye, es el famoso monólogo interior, pero estos bueyes creen que todo eso nunca lo he aprendido y entonces dicen: "esto está mal hecho". Ahí te das cuenta de que hay mucha gente que no ha leído (...)
“El problema, creo, es que lo leen descuidadamente porque me ningunean y entonces dicen "éste no puede tener ideas literarias ni una propuesta literaria porque no sabe nada de eso", dices ¡pinche gente pendeja!, ¿qué no se darán cuenta que después de cuarenta años ya me he leído todo y he vivido a un nivel mucho más alto que todos en conocimiento? Yo he conocido a presidentes, he tenido acceso a lugares que muchísima gente no ha tenido chance, he visto pinturas, arquitectura, personas, he escuchado; ¡que me lean! Te digo que me están contratando y me dicen "maestro, queremos su punto de vista de la calle, de lo que es la vida en la calle, no lo académico, no la gente que lee" y digo ¡puta!, este güey me sigue viendo así. No vas a luchar contra él. Ya cuando me conocen ya es otra cosa."
Esto se
acabó... Tan tán.

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